miércoles, 25 de febrero de 2015

KAJIKA Y EL CASCABEL DE PLATA

Hoy cambio de registro y en vez de un poema, les dejo este cuento, que ya edité en su momento, pero que hoy les reedito a petición de un amigo, espero que lo disfruten. (Retocado)


       Minowá era un pequeño indio sioux que vivía en el territorio lakota (verdadero nombre de los sioux) en Wyoming.
 Minowá, que quiere decir “aquel que canta”, debía su nombre a que en el momento de nacer, su llanto fue tan melodioso y prolongado, que más que llorar, parecía estar entonando unos de aquellos cantos ancestrales de sus antepasados; ahora tendría apenas ocho años y era un niño sano y feliz que pasaba la mayor parte de su tiempo correteando por las praderas y montes con su tirador y su pequeño carcaj a la espalda a la caza de zarigüeyas, mapaches y algún que otro conejo de monte.
      En una de estas aventuras de caza, nuestro protagonista encontró un día a Kajika, un pequeño bebé de puma que gemía tembloroso junto al cuerpo sin vida de su madre, a los que algunos cazadores sin escrúpulos habían dado muerte mientras intentaba, (seguramente a zarpazos) defender a su cría. Sin preocuparse para nada del cachorro, aquellos hombres lo habían abandonado a su suerte, donde probablemente habría muerto de no ser porque Minowá lo encontró. Tomó al pequeño puma en sus brazos y lo llevó hasta el campamento sioux. Y allí se quedó........

       Minowá poseía un cascabel de plata que su abuelo le entregó el día que cumplió los cinco años, era un regalo de gratitud que le hizo una bondadosa señora de una caravana de Samis que pasaron camino de Dakota y a la que su abuelo curó de una picadura de serpiente. Minowá siempre lo llevaba colgado del cuello con un bonito cordón que le había tejido su madre. Todo el mundo en el campamento de multicolores tipys, conocía el sonido del cascabel de Minowá, incluido Kajika, que lo seguía a todas parte y corría a su encuentro cuando oía su repiqueteo a lo lejos.

     Pero todo en la vida tiene un final y el de la relación entre nuestro protagonista y el cachorro de puma también lo tuvo.  Minowá había crecido; ya tenía diez años y nuestro puma, al que el pequeño sioux había bautizado un día con el nombre de Kajika, que significa “aquel que camina sin hacer ruido” (por su manera silenciosa de acercarse sin que él lo advirtiese), también había crecido y se estaba volviendo demasiado grande para permanecer en el campamento. Minowá lo quería muchísimo y se negaba a separarse de su querido amigo.
   Su padre le explicó un día que los pumas siempre habían sido unos animales libres y dueños de sus vidas, hábiles cazadores y dignos habitantes de las praderas y que seguir teniendo allí a Kajika era privarle de su libertad y de todas esa cosas a las que él también amaba tanto.
     Al final su padre logró convencerle y una mañana, antes de que su hijo despertase, ató al puma a la grupa de su caballo y se alejó con él todo lo que pudo, tardó dos días en encontrarle un lugar idóneo, cerca de otros pumas que vivían en grupo, para que le resultase más fácil integrarse a su nueva vida y allí lo dejó regresando al campamento.

     Pasaron muchos años, muchos meses y muchas lunas. Minowá creció y formó su propia familia.
 Minowá había decidido trasladarse con su esposa y su pequeña a la que llamaban Sihu, que significa “pequeña flor", hasta los territorios del norte que eran más fértiles y  la caza era más abundante.

     Un día, durante La Luna del Maiz (septiembre), Minowá que paseaba con su pequeña a la espalda por los límites del campamento, decidió dejarla  durmiendo plácidamente junto a unos arbustos mientras el buscaba hierbas medicinales por los alrededores. Al volver al lugar encontró a un hermoso puma de gran tamaño merodeando alrededor del bebé. Minowá quedó petrificado y sin atreverse a realizar ningún movimiento por temor a la reacción de la fiera y cuando ya el puma estaba a punto de atacar a la pequeña, Minowá saltó en su defensa y el puma se paró  de pronto como petrificado, deteniendo su ataque mientras toda su atención se dirigía hacia Minowá.
     Un tintineante sonido le trajo a la memoria recuerdos de un cascabel y de su dueño y de tiempos lejanos y felices; inmediatamente reconoció a Minowá y acercándose a él muy lentamente, puso sus enormes zarpas sobre el pecho de su amigo mientras le lamía la cara. Minowá lloró emocionado al reconocer en aquel hermoso ejemplar a su querido amigo  Kajika y juntos, hombre y fiera, permanecieron abrazados mientras se reconocían mutuamente.


                                                           Julia L. Pomposo

28 comentarios:

  1. El cuento es tan hermoso como tus poemas. Gracias por los regalos que nos haces.Saludos

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    1. Gracias a ti por tu amistad y apoyo.
      Abrazos

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  2. Julia,
    Adorei essa história de amor entre o homem e o animal
    Beijos
    Lua Singular

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    1. Gracias Dorli, me alegra que tee guste.
      Un abrazo desde España

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  3. Adorable historia, de esas que te hacen sentir bien. A veces, la amistad entre humanos es mucho menos intensa que entre un hombre y un animal.
    Besos

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    1. Pues la verdad es que si, porque entre ellos no existe la envidia, ni la venganza, ni el hacer daño por placer.
      Abrazos

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  4. Hola Julia, que historia mas bonita nos dejas, haces que al leerla al menos yo me he emocionado con ese final tan bonito, me ha encantado de veras:)

    Besos.

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    1. Gracias querida Piruja, estimo tus palabras en todo lo que valen.
      Un besazo

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  5. Una historia preciosa de amistad, Los animales, a veces nos sorprenden!

    Saludos
    Marinela

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    1. Tienen en ocasiones, más sentimientos que algunos humanos.
      Besos

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  6. Hola Julia... Me ha encantado conocer a Minowá y a Kajika
    No te imaginas la pena que me ha dado el bebé puma y lo que he detestado a los cazadores
    También me ha gustado mucho saber qué significado tenía cada nombre
    Y me ha emocionado el reencuentro entre Minowá y Kajika
    Ha sido un cuento precioso... tengo claro que voy a disfrutar leyéndote
    Besos

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  7. Eres muy amable Mela y me alegra que te haya gustado mi cuento.
    Un fueete abrazo

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  8. vuelvo a recorre todos los pasajes que has plasmado y es tan hermoso irse con el corazón enamorado, todo es bello , leido todo y cada uno de tus escritos
    desde méxico rosas para ti,

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  9. Muchas gracias MarTY, eres muy amable.
    Un fuerte abrazo desde Barcelona (Spain)

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  10. Bonito cuento, amiga. Es un placer leerte.
    Una abraçada.
    Roser

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    1. Gracias reser, me alegra mucho que te guste.
      Un fuerte abrazo

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  11. Querida Julia ese ese bello cuento me ha conmovido, y casi he llorado, tu forma de escribir hece que mis sentimientos afloren a flor de piel , Bello lo que escribes. Te admiro mucho. Saludos.

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  12. Hola Noel, me alegra mucho que te haya gustado mi cuento, de vez en cuando me da por escribir alguno.
    Un fuerte abrazo

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  13. HOla Julia!!

    Qué preciosidad de cuento nos has dejado, me alegra que lo hayas vuelto a publicar como tú dices, y así hemos tenido (lo digo por mí) oportunidad de disfrutarlo quienes no lo habíamos leído. Es hermosa esta historia.

    Un abrazo

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    1. Gracias FG, me alegra que te guste, de vez en cuando me da por escribir un cuentecillo, ya colgaré más.
      Abrazos

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  14. ¡Qué bonito cuento Julia! Como me gustan tanto los animales, me he hecho un puma para sentir ese abrazo del amigo.
    Gracias
    Un gran abrazo

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  15. Gracias Sor Cecilia, a mi también me gustan mucho los animales.
    Me alegra que le guste mi cuento.
    ¿Ya se encuentra bien del todo?
    Un fuerte abrazo

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  16. Hola Julia, gracias por traer de nuevo este precioso cuento, que muy bien puede ser una realidad.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Conchi, pues si que podría ocurrir, cosas mas sorprendentes han ocurrido entre animales y humanos.
      Besitos

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  17. Me he metido tanto en tu cuento, según lo iba leyendo, que casi me haces llorar a mí también.
    El relato muestra el cariño que puede dar un puma y permanecer fiel a su amigo pese a los años transcurridos, yo de pumas no sé nada, pero si puedo contarte que hay animales de compañía que te lo dan todo a cambio de nada.
    Me ha parecido precioso.
    Como te has quedado en mi espacio, tu foto me ha traído al tuyo y ha sido un placer leerte.
    Te dejo cariños en un fuerte abrazo.
    Kasioles

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    1. Gracias Kasioles, me alegra que hayas decidido venir a visitarme, espero que no sea la única vez.
      Gracias por tus palabras.
      Abrazos

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  18. es un cuento precioso y muy bien ilustrado
    me encantó
    miles de abrazos

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    Respuestas
    1. Gracias marga, me alegra que te guste.
      Un fuerte abrazo

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Tu opinión y tu huella son muy valiosas para mi. No te marches sin comentar.
Gracias

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