martes, 11 de noviembre de 2014

El gnomo del jardín (cuento-fantasía)

 En el pequeño patio de la casa de mis abuelos hay un gnomo de esos tan típicos que adornan los jardines. Está allí desde tiempo inmemorial, no se de donde vino aunque creo que mi abuela lo recogió de la basura, donde alguien   lo había tirado para que pasase a mejor vida.

Yo lo recuerdo desde que era niña y con el paso de los años fui testigo de los cambios producidos en su indumentaria. En primer lugar su vestimenta original fue, chaquetilla y gorro puntiagudo, ambos de un color rojo muy vivo y su pantalón de un tono marrón oscuro. Tiene una barba blanca y rizada y en su boca una eterna pipa de bambú. En su mano derecha lleva un farol, donde en otros tiempos mi abuela metía un trozo de vela encendida y quedaba bonito, sobre todo en las letárgicas noches mediterráneas de agosto.
     
           Después, cada vez que en casa de mis abuelos se pintaban las verjas de hierro y las cercas de madera que rodeaban los parterres de flores a nuestro pequeño gnomo lo vestían con   el mismo color, supongo que para remediar los estragos del sol y que de paso, quedara a juego con lo demás. Por otra parte, eran otros tiempos y no se tiraba nada, en alguna ocasión por rebañar la lata de pintura al máximo, nuestro amigo se había quedado con su ropa a medio pintar, hasta la próxima ocasión.

         Pasaron los años, los nietos crecimos y abandonamos la vieja casa. Pasado un tiempo mi abuelo murió, después mi abuela. Entre todos decidimos cerrar la casa hasta ver que se hacía con ella y el pobre gnomo quedó allí solo y abandonado.

         Hoy, después de muchos años, decidí acercarme al pueblo para ver como seguía la vieja casa. Ya desde lejos pude apreciar su decadencia: persianas rotas, el canalón que bordea el tejado colgando de una esquina y la maleza y la mala yerba invadiéndolo todo y por dentro todo cubierto por una gruesa capa de polvo, pero entre la maleza de pronto distinguí algo rojo y brillante y cual sería mi sorpresa cuando al acercarme pude ver al viejo gnomo mas reluciente que nunca, dándome la bienvenida mientras me alumbraba el camino con su farol encendido, en el que aun se podía leer parte de una palabra, que nunca supimos que quería decir, "cripté", me imagino que era parte de la marca del fabricante.


20 comentarios:

  1. Hermosa sorpresa la que volviste a encontrar.
    Un abrazo.

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    1. Ja ja ja, ya me hubiese gustado ser yo.
      Un abrazo

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  2. Sorpresa no, sorpresón... el único que no acusó el paso del tiempo ¿quién lo volvió a pintar y quién encendió la vela? ¿quién te daba la bienvenida realmente? Me daría para pensar una buena temporada ;)
    Un beso Julia, precioso cuento.

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    1. Gracias Nena, me hubiese gustado ser yo la protagonista para vivir semejante experiencia,pero los cuentos, cuentos son.
      Besos

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  3. Que sospresa mas grande ,pues seguro que el nomò estava ès perando el momento

    de que algien de la casa a pareciera . I mira por donde a pareciste tù. Un beso.

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    1. Me ocurre en realidad y me muero del susto.
      Besos

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  4. Bueno Julia,dentro de la fantasía también se vive,no??Yo lo hago muy a menudo.
    Me encantó el cuento.
    Besos Poeta.

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    1. Yo también porque así el mundo me parece más bonito y menos raro, como decía la canción de La cabra mecánica.
      Besos

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  5. son muy lindos tus cuentos Julia.....

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    1. Gracias LAO, viniendo de ti es todo un halago.
      Abrazos

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  6. Hola Julia, que bonito cuento nos dejas y que haces que nos traslademos a nuestra niñez, me ha encantado, nunca debemos perder ese punto de fantasía que tenemos todos:)

    Besos.

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    1. Gracias Piruja, ya sabes que yo soy un poco niña. Besitos

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  7. Uy que dulce el lindo muñequito aun tenía su magia o eso es lo que quiero creer. Te mando un abrazo

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    1. Otro muy fuerte para ti J. P., Ahí lo dejo a la imaginación del lector.
      Besos

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  8. Hola, gracias por tu visita y porquedartecen mi blog, yo me quedaré en el tuyo para corresponder a tu amistad.
    Bonito cuento con recuerdos de tu infancia nos traes hoy, hubiera sido maravilloso encontrar al nomo rojo y brillante como dices, pero tú, recordandola,seguro que lo verías así.
    Como dices en tu comentario los cambios climáticos son cada vez más evidentes, ya lo digo en mi poesía, veo que estás de acuerdo conmigo.
    Besos de esta nueva amiga bloguera

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    1. Encantada con tu visita y espero que sigamos leyéndonos.
      Un abrazo

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  9. Siempre me han parecido preciosos, y me recuerdan cuando veía la serie David el Gnomo, desde entonces para mi tienen vida propia. Muy bien escrito Julia. Un abrazo y buen fin de semana.
    @Pepe_Lasala

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    1. ¡Es verdad,no recordaba esa serie! ja ja ja
      Me alegro que te guste amigo Pepe.
      Un abrazo

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  10. ¡Julia, me encantan los gnomos!
    Me ha enternecido tu relato, qué maravilloso, muchas gracias.
    Feliz fin de semana, un gran abrazo

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  11. Jelia, es un relato precioso, con el entrañable gnomo y tantos recuerdos.

    Besos amiga y te deseo una maravillosa semana.


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